Qué es realmente un médium que sea, también, vidente.

En cierta medida (sólo en “cierta” medida) todo médium es vidente, dado que es capaz de “ver” extrasensorialmente lo que dicen o están haciendo los espíritus de las personas fallecidas, suele ser un requisito entre las

Para empezar a desarrollar este tema de una manera ordenada y sistemática, es necesario diferenciar y precisar algunos conceptos. Una cosa es una (o “un”) médium, otra cosa es una vidente y, otro bien diferente, son las videntes buenas.

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La videncia, individualmente considerada y con independencia de otras disciplinas esotéricas, va mucho más allá de la sola capacidad de “ver” a los muertos.

Un vidente es capaz de viajar con su mente (o su espíritu, si se quiere) a miles de kilómetros de distancia para “ver” lo que allí está sucediendo, habilidades que suelen tener las videntes buenas.

Además y como si lo anterior fuese poca cosa, existen los “videntes buenos remotos” que tienen la increíble y hasta espeluznante capacidad de viajar al espacio exterior con su mente.

Ahora, un vidente de verdad, reúne las dos aptitudes. Los poderes de una persona con semejante par de dones sobrenaturales, es algo así como “el sumun de las ciencias esotéricas”.

Sería realmente complicado encontrar otra persona que alcance un mayor nivel de adivinación y certeza que alguien que sea, a la vez, médium y clarividente, ambas facultades se da entre las grandes videntes buenas, una de las mejores videntes es Mármara Tarot.

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¿Videncia de Verdad?

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Inicialmente, es necesario aclarar que los médiums o videntes buenos pueden entrar en contacto con los muertos, de manera espontánea o deliberada.

Alguna vez le preguntaron a Allan Kardec, el más famoso y prestigioso médium de la historia, que cómo hacía para comunicarse con los espíritus, a lo cual respondió: “no sé…sólo sé que lo hago”.

Es algo que caracteriza a muchos videntes buenos.

Pero, cuando se trata ya de un trabajo profesional, en el que están en juego los intereses y la buena fe de un número determinado de consultantes, es necesario “entrar en trance” cuando se requiere, por lo tanto las videntes buenas deben poseer claramente esta habilidad.

Una persona que “solo” es médium (sin ser, además, vidente), difícilmente podrá develar asuntos ocultos que no les sean develados por los muertos, algo que obviamente poseen muchos videntes buenos.

Podemos decir que el vidente tiene que recopilar más fuentes y por tanto su trabajo es mucho más extenso cuando de adivinación estamos hablando, el Tarot es una de las herramientas más potentes para ello.

De la misma manera, un vidente que no es médium, difícilmente podrá comunicarse con los espíritus. Esto es así, no obstante algunos sostienen que “un clarividente es capaz de llegar hasta donde desee”.

Pero, si bien es cierto que el don de la clarividencia es, además de fascinante y maravilloso, supremamente poderoso, también es cierto que no todo lo pueden incluso algunos videntes buenos.